La empresa creadora de ChatGPT, anunció en octubre de 2025 junto con la firma local Sur Energy su intención de construir un enorme centro de datos de inteligencia artificial de OpenAI en Patagonia, Argentina. El proyecto, bautizado Stargate Argentina, contempla una inversión de hasta US$25.000 millones y un complejo con capacidad de cómputo de 500 megavatios. Según el gobierno esta iniciativa busca posicionar a Argentina como un hub regional de IA, aprovechando su potencial energético y talento tecnológico.
Detalles del proyecto de OpenAI en Patagonia
Hasta ahora, lo concreto es el anuncio oficial y la firma del acuerdo de intenciones. No se han anunciado detalles de ubicación exacta ni fechas de inicio de obra. Se menciona que se están analizando distintas ubicaciones patagónicas cercanas a centros urbanos, con planes de definir el sitio final en los próximos meses. Según diversos informes, la construcción podría iniciarse en 2026, con los primeros 100 MW operativos hacia fines de 2027. Posteriormente se agregaría capacidad hasta alcanzar los 500 MW totales. Es importante destacar que este será el primer proyecto Stargate de OpenAI en América Latina (ya hay centros similares planificados en EE.UU., Noruega, Emiratos Árabes, Reino Unido, etc.).
Implicancias para la Argentina
La magnitud del proyecto tendría un fuerte impacto económico y tecnológico en el país. Se calculan miles de empleos directos e indirectos durante la construcción y operación del centro. Según Emiliano Kargieman (socio de Sur Energy), el plan convertiría a Argentina en un líder regional en infraestructura de IA y atraería inversión internacional, además de crear puestos de trabajo de alta calidad. El propio CEO Sam Altman señaló que el objetivo es “poner la IA en manos de la gente en toda Argentina” y que el proyecto ayudaría a convertir al país en un “hub de IA para toda América Latina”.
A su vez, este proyecto potencia la adopción de IA en el ámbito nacional: OpenAI busca colaborar con el gobierno para implementar herramientas de IA en la administración pública y en la formación de talento local. En palabras del Ministerio de Economía: “Inversión es lo que necesita nuestro país para generar crecimiento sostenido, empleo y mejores salarios”. También se proyecta que la capacidad digital generada permitirá exportar servicios de computación (capacidades de proceso) como una nueva fuente de ingresos para la economía del conocimiento. En síntesis, las expectativas de las autoridades y expertos son que el centro de datos impulse la transformación digital de Argentina, fortaleciendo el ecosistema tecnológico local y mejorando su competitividad global.
Ventajas de la Patagonia para el proyecto
La ubicación en Patagonia responde a razones técnicas: la región ofrece clima frío, abundante agua dulce y gran disponibilidad de energías renovables (p.ej. hidroelectricidad en Neuquén, eólica en Río Negro, solar en Chubut). Estas condiciones son ideales para la refrigeración de servidores y el abastecimiento constante del centro de datos. La proximidad a líneas de alta tensión y redes de fibra óptica que cruzan la Patagonia hacen más factible la conexión eléctrica y de telecomunicaciones. En resumen, la Patagonia ofrece bajas temperaturas y costos energéticos reducidos que Silicon Valley ya no puede garantizar, por lo que se la considera “el escenario ideal para este tipo de infraestructura”.
Oportunidades y beneficios potenciales
- Impulso tecnológico: El proyecto podría ayudar a desarrollar capacidades locales en inteligencia artificial y atraer talento e inversiones al país. Con un centro de datos de estas características, Argentina tendría acceso privilegiado a capacidad de cómputo de vanguardia, lo que puede estimular startups y empresas de tecnología a innovar y crecer.
- Empleo y economía: En la etapa de construcción generaría empleo en ingeniería, construcción y logística (miles de puestos temporales), además de empleos permanentes (técnicos, ingenieros, administradores) durante la operación. El proyecto movilizará inversión extranjera directa, divisas y demandará servicios locales, lo cual dinamiza el sector de la economía del conocimiento y las exportaciones de servicios basados en infraestructura digital.
- Geoestrategia: Al unirse a la red global Stargate, Argentina pasaría a ser uno de los pocos países con infraestructura AI de primer nivel. Expertos sostienen que, de concretarse, el centro de la Patagonia sería el tercer gran centro de IA en Occidente (junto a EE.UU. y Arabia Saudita), posicionando al país con “una centralidad inusitada” en la economía digital global. Esta prominencia geopolítica puede traducirse en alianzas internacionales y una mejora en la reputación tecnológica de la Argentina.
El nacimiento de una idea: inteligencia artificial en el fin del mundo
El proyecto comenzó a tomar forma pública tras reuniones entre ejecutivos de OpenAI y autoridades del gobierno argentino encabezado por el presidente Javier Milei. El encuentro, realizado en la casa Rosada, marcó el inicio formal de conversaciones para instalar uno de los centros de cómputo más ambiciosos jamás proyectados en América Latina.
La iniciativa, conocida informalmente como Stargate Argentina, contempla una inversión potencial cercana a los 25.000 millones de dólares y una infraestructura capaz de alcanzar hasta 500 megavatios de potencia computacional. Para comprender la magnitud: hablamos de una instalación energética comparable al consumo eléctrico de una ciudad mediana funcionando de manera constante, día y noche.
El socio local del proyecto sería Sur Energy, empresa encargada del desarrollo energético e infraestructura asociada. OpenAI, liderada por su CEO Sam Altman, actuaría como principal usuario de la capacidad de procesamiento, destinada a entrenar y operar modelos de inteligencia artificial de escala global.
La visión detrás del proyecto es clara: la inteligencia artificial necesita enormes cantidades de energía, estabilidad climática y conectividad. Y sorprendentemente, pocos lugares del planeta combinan esas condiciones como la Patagonia.
¿Qué es realmente un centro de datos y por qué importa tanto?
Para entender la dimensión estratégica del proyecto de OpenAI en Patagonia, primero hay que comprender qué es un centro de datos moderno.
Un data center no es simplemente un edificio lleno de computadoras. Es el equivalente contemporáneo de una central industrial del siglo XXI. Allí viven los servidores que procesan búsquedas, almacenan información, entrenan algoritmos y permiten que funcionen sistemas de inteligencia artificial utilizados por millones de personas simultáneamente.
En el caso de la IA avanzada, la demanda energética y computacional crece de manera exponencial. Entrenar modelos modernos requiere millones de cálculos por segundo durante semanas o meses. Esto convierte a los centros de datos en infraestructura crítica global, comparable a puertos, refinerías o centrales eléctricas.
La carrera por construir estos complejos está redefiniendo la geopolítica tecnológica. Países capaces de alojarlos pasan a ocupar posiciones estratégicas dentro del ecosistema digital mundial, por eso la elección de Argentina no es casual.

¿Por qué OpenAI elige a Patagonia como lugar ideal?
Durante décadas, la Patagonia fue vista como una región remota. Hoy, esa aparente desventaja se convierte en una fortaleza tecnológica, por los siguientes motivos:
1. Clima naturalmente frío
Los servidores generan enormes cantidades de calor. En regiones cálidas, enfriarlos requiere sistemas industriales costosos y energéticamente intensivos. En cambio, el clima frío patagónico permite refrigeración natural durante gran parte del año, reduciendo costos y consumo energético.
2. Energía renovable abundante
La región posee uno de los mayores potenciales eólicos del mundo, además de infraestructura hidroeléctrica consolidada y excelentes condiciones para energía solar. Para empresas tecnológicas que buscan reducir su huella de carbono, esto representa una ventaja competitiva decisiva.
3. Baja densidad poblacional
Los centros de datos requieren grandes extensiones de terreno y estabilidad operativa. La Patagonia ofrece espacio suficiente sin presionar zonas urbanas densamente pobladas.
4. Conectividad estratégica
Aunque muchos aún la perciben como aislada, la región está atravesada por redes eléctricas de alta tensión y corredores de fibra óptica que conectan Sudamérica con redes internacionales.
En términos tecnológicos, la Patagonia combina silencio, energía y estabilidad: tres elementos esenciales para la infraestructura digital global.
Avances conocidos y cronograma
Como mencionamos anteriormente, el proyecto fue anunciado formalmente el 10 de octubre de 2025 tras una reunión en la Casa Rosada entre el Presidente Milei, funcionarios argentinos y ejecutivos de OpenAI (liderados por Chris Lehane). OpenAI y Sur Energy firmaron una carta de Intención para explorar este centro de datos de gran escala. Sur Energy, parte del grupo Sur Ventures, liderará el desarrollo energético e infraestructura (con un consorcio de empresas cloud globales), mientras OpenAI sería el principal comprador de la energía y capacidad de cómputo. El proyecto se encuadra en el régimen RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) de Argentina, que ofrece beneficios fiscales y cambiarios a inversiones extranjeras de largo plazo. En este marco, la primera etapa del centro sería de 100 MW (comenzando en 2027) y luego escalaría hasta 500 MW en siguientes etapas de desarrollo.
El plan prevé una construcción por etapas. La primera fase que apunta a desarrollar aproximadamente 100 MW de capacidad operativa hacia finales de la década, con ampliaciones posteriores hasta alcanzar el objetivo máximo. Este enfoque gradual reduce riesgos financieros y permite adaptar el proyecto a la evolución tecnológica global. Se espera que toda la energía provenga de fuentes limpias (hidroeléctrica, eólica y solar) disponibles en la Patagonia.
Aunque el proyecto aún se encuentra en fase inicial, ya existen progresos verificables:
- Firma de una carta de intención entre OpenAI y Sur Energy.
- Evaluaciones técnicas preliminares sobre disponibilidad energética.
- Análisis de posibles ubicaciones cercanas a polos urbanos patagónicos.
- Integración del proyecto dentro del régimen argentino de incentivos a grandes inversiones.
- Inicio de estudios sobre impacto ambiental y factibilidad logística.
La empresa Sur Energy confirmó que selló acuerdos con las empresas Central Puerto y Genneia para la provisión de la energía. Genneia detalló que firmó un Memorando de Entendimiento (MoU) con el proyecto Stargate Argentina, “una iniciativa estratégica que proyecta a nuestro país como un actor clave en el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) a nivel global. La compañía manifiesta su entusiasmo por unirse a este proyecto de gran relevancia, que promete impulsar significativamente el ecosistema tecnológico del país, asegurando energía eficiente y competitiva. La participación de Genneia se centrará en su rol como proveedor de la energía renovable necesaria para el funcionamiento del proyecto”.
Una inversión que podría redefinir la economía argentina
El impacto potencial va mucho más allá de la construcción de un edificio tecnológico.
Transformación productiva
Argentina históricamente exportó recursos naturales. Un centro de datos de escala global introduce la posibilidad de exportar algo distinto: capacidad computacional.
Así como el país exporta energía o alimentos, podría exportar procesamiento digital, convirtiéndose en proveedor de infraestructura para la economía del conocimiento.
Atracción de inversiones tecnológicas
La presencia de infraestructura de IA avanzada suele atraer startups, laboratorios de investigación y empresas tecnológicas que necesitan cercanía con capacidad de cómputo.
Esto podría generar un ecosistema tecnológico regional con efectos multiplicadores en educación, innovación y empleo especializado.
Desarrollo de talento local
Universidades y centros de investigación tendrían acceso a oportunidades inéditas de colaboración. La demanda de ingenieros, técnicos y especialistas en datos podría impulsar nuevas carreras y programas educativos.
El impacto regional: más allá de la obra física
Para ciudades patagónicas, la llegada de una inversión de esta magnitud podría significar una transformación estructural. Durante la construcción se requerirían miles de trabajadores en ingeniería, logística, transporte y servicios. Aunque la operación permanente emplearía menos personas, los efectos indirectos podrían ser significativos:
- expansión de infraestructura urbana,
- mejoras en conectividad digital,
- crecimiento del sector servicios,
- aumento de la actividad comercial regional.
La Patagonia podría pasar de ser un territorio asociado principalmente al turismo y la energía a convertirse también en un nodo tecnológico internacional.
Repercusiones en potenciales ubicaciones del proyecto
Hasta ahora no se ha definido el predio exacto donde se instalará el centro, aunque extraoficialmente se señala que se barajan localidades patagónicas con infraestructura eléctrica y acceso a agua fría, posiblemente en Neuquén o Río Negro.
Expectativa económica
Varios gobiernos provinciales ven la iniciativa como una oportunidad histórica para diversificar economías locales tradicionalmente dependientes de hidrocarburos o turismo estacional.

No es un dato menor para las provincias candidatas a conseguir este proyecto, que por el tamaño de la inversión, se cambiaría la ecuación económica de cualquier gestión. Los encargados del proyecto explican que el lugar elegido, deberá contar con algunas características particulares, como acceso a la energía, conectividad de fibra óptica, acceso al agua, posibilidad de alojar a miles de personas que van a trabajar en la construcción y luego los que estarán a cargo de la operación.
Las comunidades de estas zonas observan el anuncio con expectativa y cierta cautela: por un lado, la llegada de tal inversión puede traer obras, empleos temporales y mejoras en infraestructura local; por otro lado, muchos ciudadanos esperan los estudios de impacto ambiental y que exista diálogo social. Algunos ejemplos recientes en la región muestran proyectos que enfrentaron resistencia si se perciben riesgos para recursos hídricos o ecosistemas frágiles. Aún no ha surgido una protesta específica contra Stargate Argentina, pero sí crecientes debates públicos sobre la sostenibilidad de instalar un “megacentro” en Patagonia. Las autoridades y Sur Energy deberán considerar estas preocupaciones al definir detalles del proyecto.
El gran debate energético
Un centro de datos de 500 MW plantea preguntas profundas sobre el uso de la energía nacional, algunos especialistas sostienen que proyectos de esta escala obligarán a expandir la infraestructura energética argentina, lo cual podría beneficiar a todo el sistema eléctrico. Otros advierten que destinar grandes cantidades de energía a procesamiento digital podría generar tensiones si no se amplía simultáneamente la generación renovable.
La discusión revela algo más profundo: la energía ya no solo mueve industrias físicas; ahora también impulsa inteligencia artificial. Un análisis elaborado por Fundar identifica cuatro líneas de acción estratégicas que el Estado argentino debería impulsar para aprovechar al máximo los beneficios asociados a la instalación de centros de datos orientados a inteligencia artificial.
En primer lugar, plantea la necesidad de revisar el marco fiscal bajo el cual operarían estas infraestructuras, considerando que su aporte tributario directo resulta significativo principalmente cuando existen esquemas impositivos vinculados al valor inmobiliario y al equipamiento tecnológico instalado.
En segundo término, el informe subraya la importancia de analizar la capacidad y resiliencia del sistema energético nacional, tanto en generación como en distribución eléctrica, frente al elevado nivel de demanda que este tipo de proyectos puede generar a gran escala.
Asimismo, propone avanzar en normativas ambientales específicas que contemplen especialmente variables críticas como el uso eficiente del agua y los estándares de eficiencia energética, aspectos centrales en la operación sostenible de centros de procesamiento de datos.
Finalmente, se destaca la conveniencia de establecer acuerdos de cooperación con las compañías inversoras para fomentar la formación de talento local especializado y promover el desarrollo de una cadena de proveedores nacionales capaz de fabricar o ensamblar componentes asociados a estas infraestructuras tecnológicas.
Por otra parte, el CEO de OpenAI explicó en su blog que, a largo plazo, el costo de acceder a la inteligencia artificial debería acercarse progresivamente al costo de la electricidad, convirtiéndose en un recurso ampliamente accesible. En ese contexto, señaló que una interacción promedio con ChatGPT requiere alrededor de 0,34 vatios-hora de energía, un consumo comparable al que utiliza un horno eléctrico durante poco más de un segundo o una lámpara de alta eficiencia encendida durante algunos minutos. En términos hídricos, cada consulta demanda aproximadamente 0,000085 galones de agua, equivalente a cerca de una quinceava parte de una cucharadita.
En la misma línea, investigaciones académicas centradas en soberanía digital y centros de datos sostienen que las innovaciones tecnológicas actuales —como los sistemas de refrigeración en circuito cerrado o las soluciones de enfriamiento sin uso directo de agua— permiten reutilizar y condensar los recursos hídricos, reduciendo de manera significativa el consumo total. Estas soluciones muestran que es posible compatibilizar la expansión de la infraestructura digital con objetivos ambientales cada vez más exigentes.
¿Extractivismo digital o salto tecnológico?
Uno de los debates más interesantes gira en torno a la idea de “extractivismo digital”. Los críticos plantean que empresas globales podrían aprovechar recursos locales —energía barata y territorio— mientras el mayor valor económico permanece en el exterior.
Los defensores del proyecto responden que la infraestructura tecnológica genera efectos de largo plazo imposibles de medir únicamente en empleo directo: transferencia de conocimiento, posicionamiento internacional y aceleración del ecosistema innovador.
La diferencia entre ambos escenarios dependerá de cómo se negocien:
- participación de proveedores locales,
- programas de formación tecnológica,
- inversión en investigación nacional.
Por su parte las organizaciones ambientales y comunidades locales plantean interrogantes legítimos:
- consumo de agua para refrigeración,
- impacto sobre ecosistemas sensibles,
- demanda eléctrica sostenida.
El desafío será equilibrar desarrollo tecnológico y preservación ambiental, una tensión histórica en la Patagonia.

OpenAI en Patagonia como el símbolo de una nueva era
Existe también un componente simbólico difícil de ignorar. Durante siglos, la Patagonia fue imaginada como frontera lejana, territorio del viento y la exploración. Que una de las tecnologías más avanzadas del planeta elija instalarse allí representa un cambio narrativo poderoso.
El “fin del mundo” podría convertirse en uno de los centros neurálgicos del pensamiento artificial global. En cierta forma, la historia parece cerrar un círculo: donde antes llegaban exploradores buscando mapas, ahora llegan ingenieros buscando una capacidad computacional infinita.
Riesgos reales que aún deben resolverse
A pesar del entusiasmo, el proyecto enfrenta desafíos importantes:
- estabilidad macroeconómica argentina,
- reglas regulatorias de largo plazo,
- infraestructura energética suficiente,
- aceptación social del proyecto,
- garantías ambientales verificables.
La historia muestra que grandes inversiones tecnológicas requieren previsibilidad sostenida durante décadas, algo que Argentina deberá demostrar para concretar el proyecto.
Riesgos y desafíos
En definitiva, un proyecto de este tamaño es lògico que enfrente desafíos significativos:
- Consumo energético y recursos: Un centro de datos de 500 MW consume una cantidad enorme de electricidad (equivalente al consumo de una ciudad de ~250.000 habitantes). Aunque usará energías renovables, obliga a rediseñar el suministro eléctrico nacional: 500 MW serían alrededor del 3% de la demanda total de Argentina. Además, el proceso de enfriamiento requiere grandes volúmenes de agua fría, un recurso crítico en algunas zonas de Patagonia, lo que preocupa a ambientalistas y comunidades locales.
- Pocos empleos directos: Los data centers de alta escala son altamente automatizados. A pesar de la impresión de megainversión, típicamente generan relativamente pocos empleos permanentes (del orden de centenas de trabajadores para todo el complejo). Expertos hablan de “infraestructura más que industria”: los servidores funcionan 24/7 con un reducido staff. Esto plantea dudas sobre cuánto valor agregado quedará realmente en la región.
- Extractivismo digital: Críticos advierten sobre el modelo de “extractivismo digital”, donde una multinacional extranjera explota recursos locales (energía, agua, territorio) a cambio de beneficios económicos marginales para la comunidad. Si la mayor parte de la tecnología, capital y ganancias es foránea, el beneficio nacional puede ser limitado. Se insiste en la necesidad de garantizar transferencia tecnológica, capacitación local y participación de empresas argentinas en la cadena de valor para que el proyecto impulse desarrollo sustentable en lugar de simplemente exportar energía.
- Impacto ambiental: Estudios recientes recuerdan que la alta demanda computacional de IA ya representa un porcentaje creciente del consumo de los centros de datos globales, duplicando el consumo eléctrico cada pocos años. La construcción y funcionamiento del centro en Patagonia podría generar impactos ambientales (huella de carbono, uso del suelo, consumo de agua). Aunque se promoverá energía limpia, la extracción de recursos y la huella del proyecto deben ser monitoreadas.
Conclusión: Cuando el viento patagónico impulsa el futuro digital
La posible llegada de OpenAI a la Patagonia no es solo una noticia económica. Es una señal de época. El mundo está construyendo una nueva infraestructura invisible basada en datos, algoritmos y energía. Y por primera vez, Argentina podría ocupar un lugar central en esa transformación.
Todavía quedan preguntas abiertas, negociaciones por cerrar y desafíos por resolver. Pero la sola posibilidad de que uno de los cerebros digitales más avanzados del planeta funcione entre montañas, estepas y vientos australes ya redefine cómo se imagina el futuro del país. Quizás, dentro de algunas décadas, cuando se hable del origen de la era latinoamericana de la inteligencia artificial, la historia comience aquí: en el sur profundo, donde el silencio de la Patagonia podría convertirse en el motor de la próxima revolución tecnológica.
Si pensamos que la historia económica de la Patagonia siempre estuvo ligada a grandes horizontes: primero la exploración, luego la energía, después el turismo y la conservación. Hoy, una nueva frontera comienza a tomar forma. Ya no se trata únicamente de petróleo, viento o paisajes infinitos, sino de algo invisible y, al mismo tiempo, profundamente transformador: la inteligencia artificial.
El anuncio del proyecto para construir un gigantesco centro de datos impulsado por OpenAI en la Patagonia Argentina abrió un debate histórico sobre el rol que puede ocupar el país en la nueva economía global basada en datos, computación y conocimiento. No es simplemente una inversión tecnológica: para muchos analistas representa el ingreso de Argentina a una nueva etapa industrial, comparable —en escala simbólica— a la llegada del ferrocarril o al desarrollo de las grandes represas hidroeléctricas del siglo XX.
Preguntas frecuentes sobre el proyecto de OpenAI en la Patagonia
¿Dónde se construirá el centro de datos?
Aún no existe confirmación oficial. Se analizan distintas ubicaciones dentro de la Patagonia argentina con disponibilidad energética y logística adecuada.
¿Cuándo podría comenzar la construcción?
El proyecto se encuentra en fase de evaluación técnica y definición de etapas de desarrollo.
¿Cuánta energía consumiría el centro de datos?
Podría alcanzar hasta 500 MW, equivalente al consumo eléctrico aproximado de una ciudad mediana.
¿Generará empleo local?
Principalmente durante la construcción y mediante servicios tecnológicos e infraestructura asociada.
¿Por qué la Patagonia resulta atractiva para la IA?
Por su clima frío, abundancia energética renovable y baja densidad poblacional.
En resumen
El proyecto de OpenAI para construir un centro de datos en la Patagonia Argentina busca instalar infraestructura de inteligencia artificial alimentada por energía renovable. La inversión podría superar los 25.000 millones de dólares y posicionar al país como un nuevo polo tecnológico en América Latina, combinando recursos energéticos patagónicos con la creciente demanda global de procesamiento de IA.
Fuentes consultadas
- Reuters – cobertura sobre la inversión proyectada del centro de datos en Argentina
- Comunicado oficial de OpenAI sobre oportunidades de inteligencia artificial en Argentina
- Buenos Aires Herald – anuncio del proyecto tecnológico en Patagonia
- La Nación – análisis económico y tecnológico del proyecto Stargate Argentina
- TechRepublic – evaluación internacional de la inversión en infraestructura de IA
- Corporate Knights – análisis ambiental y energético del proyecto
- Chequeado – verificación y explicación del anuncio del data center
Artículo elaborado por PatagoniaMás — medio especializado en turismo, desarrollo regional e innovación en la Patagonia Argentina.








